lunes, 10 de mayo de 2010

RITA LEVI MONTELCINI

En un Curso que estoy haciendo en la UPUA, que trata sobre la longevidad, la calidad de vida y, fundamentalmente, el funcionamiento, del cuerpo humano, he descubierto el asombroso mundo del mecanismo más perfecto conocido. El cuerpo humano, con su complejo organigrama de funciones, todas controladas por el más perfecto de todos, el cerebro, responsable de que todos los órganos de nuestro cuerpo, funcionen correctamente, si bien nuestros actos, tal vez no se ajusten debidamente, pero esto no lo puede arreglar nuestro cerebro. Nosotros haremos lo que queramos.

Bien, durante una clase, conocimos las experiencias y las enseñanzas de una Sra. (sí, con mayúsculas), la Dra. Rita Levi Montelcini, premio Nóbel de medicina en 1986, por el descubrimiento de la opoptásis, la muerte programada de las células. Como crecen y se renuevan las células del sistema nervioso, descubrimiento que estuvo en entredicho, desde la segunda guerra mundial, (l939-1945). Seguramente, por ser mujer y judía debió esperar casi cincuenta años el debido reconocimiento.

La Dra. Montelcini, estudiosa del cerebro, afirma que mantener nuestro cerebro ilusionado, activo, haciéndolo funcionar, nunca se degenerará. La jubilación está destruyendo cerebros. Mucha gente se abandona y eso mata su cerebro. Y enferma. Aunque nuestras neuronas mueran, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones. El cuerpo envejece, el cerebro no. Y esto lo dice una persona que en 2005 cumplió cien años y seguía trabajando con una lucidez envidiable.

A la pregunta que le hicieron acerca del cerebro de ciertos dictadores de la época, en la que ella, por ser judía, vivió escondida, manifestaba “que siempre hablaban a las masas en la que predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡¡¡Manejaban emociones, no razones¡¡¡”

¿Se podría establecer hasta donde las razones son superadas por las emociones, porqué, emocionalmente, los dictadores han manejado a las masas a lo largo de la historia? ¿Que parte de nuestro cerebro se activa ante las promesas de un dictadorzuelo de medio pelo o nos emocionamos ante las promesas de un amor eterno? La Dra. Montelcini nos recomienda mantener nuestro cerebro activo para discernir entre las razones y las emociones.

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